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Arquitectura barroca en Centroeuropa y España
Arquitectura

En Austria y Baviera floreció especialmente el estilo rococó. La abadía benedictina de Ottobeuren (1748-1772), proyectada por Johann Michael Fischer (1692-1766), es tan sólo una de las iglesias, monasterios y palacios llevados a cabo en este periodo en el centro de Europa, entre los cuales también destaca la iglesia de peregrinación de los Vierzehnheiligen (1743-1772) cerca de Banz (Alemania), proyectada por Balthasar Neumann, y el Amalienburg (1734-1739) en el parque del Nymphenburg, cerca de Munich, del arquitecto bávaro nacido en Flandes, François de Cuvilliés.

La arquitectura religiosa en España y Latinoamérica está enormemente influida por la Contrarreforma, y especialmente por la nueva arquitectura de la orden jesuita, cuyo modelo espacial es la iglesia del Gesù en Roma, de Vignola. Una de las iglesias donde esta influencia es más palpable es la Clerecía de Salamanca (1614-1617), obra de Juan Gómez de Mora, que además de la iglesia viñolesca incorpora un patio de tradición monástica. Pero sin duda la aportación más original del barroco español es la acumulación decorativa en los retablos y en algunos elementos murales, como en el hospicio de San Fernando (1720) en Madrid, de Pedro de Ribera.

El arquitecto José Churriguera, y posteriormente sus hermanos Joaquín y Alberto fijaron el llamado estilo churrigueresco, en el que el barroco español da un paso más hasta llegar a la acumulación tridimensional. Entre las obras de mayor envergadura destaca la plaza Mayor de Salamanca (1728), de Alberto Churriguera, que conserva el espacio porticado tradicional en este tipo de espacios urbanos.

A mediados del siglo XVII la influencia española, trasmitida en gran medida por las órdenes religiosas, aparece en las construcciones de la América colonial. Los edificios religiosos heredan las composiciones espaciales jesuíticas, como la iglesia de la Compañía de Cuzco (1651-1668), Perú, proyectada por Diego Martínez de Oviedo, cuyas torres achatadas se imponen para evitar los desastres producidos por los seísmos.

También la tradición ornamental de la península se va a dejar sentir a lo largo de toda Latinoamérica, especialmente en el virreinato de Nueva España (hoy México), donde se inicia una tradición propia que supera a la española en complejidad y dramatismo. Algunos de los ejemplos más admirables de lo que se llamó barroco exuberante son la capilla del Rosario de la iglesia de Santo Domingo (terminada en 1690) en Puebla, o las iglesias de Santa Prisca de Taxco (1748-1758) y la jesuítica del convento de Tepotzotlán (1762, Estado de México), que parece tener ciertas influencias hispano-musulmanas, como la cúpula califal de la capilla de Loreto, o la decoración de azulejos en el interior. Encarta

José Churriguera
José Churriguera.