El arte de Nueva Zelanda
|
Fotografias Nueva Zelanda |
El aislamiento físico de Nueva Zelanda significó el desarrollo independiente del arte maorí del resto de Polinesia. El motivo artístico más importante es la doble espiral, utilizada normalmente como base de complejos diseños. Posiblemente la máxima expresión de la tradición clásica está reflejada en los motivos tallados en las canoas ceremoniales y casas de reunión. La llegada de los colonos europeos a partir de 1820, y los efectos devastadores de las enfermedades y la guerra en los últimos años del siglo, hicieron que el arte en general quedara eclipsado y debilitado. Durante los siguientes cien años, el arte maorí quedó postergado a una mera expresión de los valores etnográficos. No fue hasta 1940 cuando empezó a revalorizarse y a adquirir la importancia que merecía, no sólo como herencia artística de todo un pueblo, sino como fuente de inspiración de los artistas neozelandeses posteriores a la II Guerra Mundial. En estos últimos años se ha experimentado un renacimiento de las artes tradicionales maoríes. |
Entre la primera generación de colonos destaca un grupo de artistas aficionados que plasmaron su nuevo entorno con gran entusiasmo, aunque con escaso valor académico. De hecho, los primeros ciento veinte años de colonización han dado solamente un artista destacado, la pintora Frances Mary Hodgkins. Al igual que muchos de sus contemporáneos y sucesores que intentaron hacer de las artes un elemento vivo, Frances Mary pasó gran parte de su carrera en Europa. Sin embargo, después de 1940, comienza a apreciarse la fuerza de la identidad nacional reflejada tanto en la literatura como en el arte. A partir de entonces, ha aumentado de forma progresiva el número de pintores y escultores nativos. T. A. McCormarck, John Weeks y M. T. Woolaston están entre los pintores más destacados de la primera generación que desarrollaron prácticamente toda su vida profesional en Nueva Zelanda. Colin McCahon y Don Binney son los grandes representantes de esta generación, de gran importancia durante la década de 1960 y 1970. |
La actual generación de artistas cuenta con un número considerable de pintores maoríes, que poco a poco va en aumento. |
Artes escenicas |
Las canciones populares o waiata y los cantos acompañados de danzas y otras expresiones rítmicas constituyen una parte integral de la cultura maorí. Fuera de Nueva Zelanda, el más conocido es el haka, canto unido a movimientos marcados y agresivas expresiones faciales que intimidan a los oponentes; es el utilizado por el equipo nacional de rugby, los All Blacks antes de comenzar sus partidos. Son también conocidos los poi, o canciones acompasadas con una graciosa danza en la que se utilizan pequeñas bolas y cuerdas de lino. La waiata-a-ringa, o canción representada, es una expresión moderna de los aspectos de la tradición popular, en la que se combinan movimientos de danza con melodías europeas. Las subvenciones del gobierno han sido importantes para el desarrollo del teatro, ballet y otras artes escénicas entre las que se encuentra el cine a partir de la década de 1940. |
![]() |
Nueva Zelanda |
En las últimas décadas, estas ayudas han venido de manos de la Fundación Reina Isabel II para las Artes. El teatro, sin embargo, ha experimentado un lento avance; Allen Curnow, Frank Sargeson y otras importantes figuras literarias llevaron sus obras a escena, en los primeros años de la década de 1960, aunque con escaso éxito. No obstante, la década de 1970 y 1980 vio florecer a un importante número de escritores locales como Bruce Mason, Mervyn Thompson, Stuart Hoar, Michael Lord, Hilary Bacon, Stephen Sinclair y Roger Hall. En casi todas las áreas urbanas se abrieron teatros, pero algunos como el Teatro Mercury de Auckland, no sobrevivieron a los difíciles años de la recesión económica y el gobierno retiró su apoyo financiero a principios de la década de 1990. En cuanto a tradición musical se refiere, Nueva Zelanda es conocida por su contribución a la ópera internacional con figuras de la talla de Kiri Te Kanawa, Inia Te Wiata y Donald McIntyre. No obstante, el país cuenta también con varias orquestas de prestigio entre las que cabe destacar la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda. La industria cinematográfica de Nueva Zelanda es escasa, aunque poco a poco se va incorporando al espectro internacional. Los directores más destacados son Jane Campion y Peter Jackson. Campion conoció la fama como productora de Un ángel en mi mesa, versión de la autobiografía de Janet Frame, galardonada en 1990, y en 1994 consiguió con El piano el Oscar a la mejor película. "Nueva Zelanda" Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2009 |