Fotografias
Literatura francesa en el período clásico : Corneille y Moliere
Fotografias Francia

Pierre Corneille fue el primero de los maestros franceses de la tragedia clásica. Su primer gran éxito fue El Cid (1636 ó 1637). Corneille intentaba utilizar las unidades aristotélicas de lugar, tiempo y acción, pero la tensión dramática de sus tragedias era psicológica, derivada de las aspiraciones y frustraciones de los personajes en su esfuerzo por lograr la grandeza con el ejercicio supremo de la voluntad. Jean Baptiste Racine, sucesor de Corneille, fue incluso más valorado. Menos retórico y menos formal, logró más naturalidad en sus obras; utilizó pasajes líricos, que enriquecieron sus últimas obras dramáticas con el uso de coros, emplazamientos espectaculares, alternando temas clásicos, por ejemplo, Bérénice (1670) y Fedra (1677), con temas bíblicos en Esther (1689) y Athalie (1691). En todas sus obras dramáticas las protagonistas principales eran mujeres, y las tensiones dramáticas giraban en torno a las vicisitudes del amor.

 

Molière, el tercer gran escritor de teatro del siglo XVII, es el maestro francés de la comedia. Su agudo sentido teatral hace que sus obras sigan siendo representadas con éxito hoy en día. Esto puede ser atribuido, al menos en parte, al hecho de haber sido actor y director.

Entre sus comedias más conocidas están Las preciosas ridiculas, Tartufo (1664), El misántropo (1666), y El burgués gentilhombre (1670). Molière satirizó los puntos débiles de la época, como el amaneramiento de los salones literarios, y los fallos humanos más comunes como la hipocresía, la credulidad, la avaricia, y la hipocondría. Sus creencias filosóficas, semejantes a las de Rabelais y Montaigne, pregonaban el derecho del individuo a desarrollarse según su propia voluntad.

Cabe destacar la contribución, en esta época, de los jansenistas, un grupo católico puritano opuesto a los jesuitas. Algunos de los escritores y pensadores franceses más originales y contundentes de aquel tiempo fueron jansenistas, entre ellos los polemistas teológicos, Arnauld y Pierre Nicole aunque la figura principal es el filósofo, físico, matemático, y místico Blaise Pascal. En los Pensées (Pensamientos, 1670), Pascal llegó a la conclusión de que ciertas realidades espirituales escapaban a la razón humana.

Entre otros escritores notables de la época estaban los dos moralistas François de la Rochefoucauld y Jean de la Bruyère. La Rochefoucauld ha sido considerado uno de los epigramistas más famosos de todos los tiempos.

En sus Reflexiones y máximas morales (1665), combina el interiorismo psicológico con una concisión que da a cada uno de sus epigramas brillantez y equilibrio. Su condición social de aristócrata otorgó autoridad a su opinión sobre la vida de la corte. Dado que la esencia de sus máximas es la vanidad de la pretensión humana y de la rivalidad, fue un aliado de los jansenistas.

El juicio moral que La Bruyère hizo de su tiempo fue más duro y más comprensivo que el de La Rochefoucauld. Su obra principal, Les 'caractères' de Théophraste, traduits du grec, avec les caractères ou les moeurs de ce siècle (Los caracteres de Teofrasto, traducidos del griego, con los caracteres o las costumbres de este siglo, 1688) es una colección de epigramas con retratos de estudios de personajes y personalidades satirizadas aquí y allá, que encarnaban los vicios y debilidades de su tiempo.

Corneille en Francia
Corneille en Francia
La mejor novelista de la época fue la Condesa Marie Madeleine Madame de La Fayette. Debido a su interiorismo psicológico, su novela La Princesa de Clèves (1678) se ha valorado como ejemplo temprano de la novela moderna. Escrita con gran talento, se distingue por su sencillez, con sólo dos personajes, los amantes cuya relación abarca toda la acción. Jean de la Fontaine, que está a la altura de Racine como poeta y a la de los grandes moralistas, es uno de los maestros de la época. En sus Fábulas (1668-1694) utilizó las estructuras de las fábulas morales de Esopo. Aportó a cada fábula, sin embargo, la facilidad y el interés narrativo de la historia breve. El uso de animales como personajes en una época de censura, le permitió dar rienda suelta a su ingenio, fantasía, humor, y observación de la debilidad humana. "Literatura francesa" Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2009
http://es.encarta.msn.com © 1997-2009 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.