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Historia de belgica : independencia y neutralidad de Belgica
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El régimen instalado por los franceses fue por lo general impopular, pero Bélgica se benefició del dominio francés. Expandió su superficie después que Francia conquistara la próspera ciudad de Lieja y la anexionara al territorio de Bélgica; lo que supuso un beneficio económico al abrir los franceses el río Escalda a la navegación, logrando un resurgimiento de Amberes como centro comercial y abriendo nuevos mercados para la industria local.

En 1814 el país fue ocupado por los ejércitos de las naciones alineadas contra Napoleón Bonaparte. Al año siguiente se libró en suelo belga la batalla de Waterloo, la última gran batalla de las Guerras Napoleónicas. Los acuerdos de paz que se adoptaron en el Congreso de Viena en 1815 unieron de nuevo Bélgica y Holanda, en el Reino de los Países Bajos, siendo nombrado rey el holandés Guillermo I. Los católicos belgas, sin embargo, no querían un soberano protestante, y demandaban una mayor autonomía política y cultural. El estallido revolucionario en julio de 1830 en Francia incitó un levantamiento belga en agosto. Expulsadas las tropas holandesas de Bruselas, el 4 de octubre una coalición de católicos y liberales proclamó la independencia de Bélgica.

En la Conferencia de Londres (1831), las grandes potencias Austria, Francia, Gran Bretaña, Prusia y Rusia aceptaron la independencia de Bélgica, a pesar del rechazo de Holanda.

A pesar de la extraña alianza interna entre católicos y liberales anticlericales, sobrevivió el constitucionalismo belga. El declive económico tras la separación de los mercados de Holanda fue contrarrestado por el primer programa de una nación europea en la construcción del ferrocarril, que conectó todas las grandes ciudades belgas en 1840. Bélgica llegó a ser política y económicamente viable en 1865, cuando murió Leopoldo I y fue sucedido por su hijo.

Bajo el reinado de Leopoldo II, Bélgica se enfrentó a numerosos problemas interiores. Los liberales y católicos lucharon por el control de la educación, y finalmente acordaron que los gobernantes locales decidieran si se subvencionaban o no las escuelas parroquiales.

La industrialización durante la década de 1880 y el aumento de la población, que provocó la más alta de Europa, habían producido unas condiciones inhumanas de vida en las ciudades. Como la mano de obra del sector primario disminuyó y el número de personas ligadas a la industria se triplicó, los distintos gobiernos establecieron una legislación para mejorar las condiciones de las viviendas y del trabajo. Los trabajadores, que todavía no tenían reconocido el derecho al voto, empezaron a organizarse con el fin de obtener los mismos derechos. La huelga general de 1893 forzó al Parlamento a instituir el sufragio universal entre los hombres adultos, modificado para quedar limitado a graduados universitarios, mayores de 50 años y propietarios.

Otro problema interior fue la carencia de un idioma común. Los habitantes del país se dividían entre flamencos de habla holandesa (en Amberes, Flandes Oriental y Occidental y Limburgo), y valones de habla francesa, en el resto de las provincias. La provincia de Brabante, donde se ubicaba Bruselas, albergaba ciudadanos que hablaban ambas lenguas. Los flamencos excedían en número a los valones, pero el francés era el idioma de las clases dirigentes, que controlaban la mayoría de las instituciones políticas y la riqueza del país. La expansión del sufragio empezó a compensar este desequilibrio, forzando al ejecutivo a acordar un trato igualitario para ambas lenguas en los asuntos oficiales. A comienzos de su reinado, Leopoldo II financió personalmente una expedición al río Congo, y en la Conferencia de Berlín de 1885 se le reconoció como soberano del Estado Libre del Congo, concebido como propiedad personal del monarca, cuya administración quedó en manos de una empresa.

Leopoldo I de Bélgica
Leopoldo I de Bélgica

Después de 1900, sin embargo, los informes de malos tratos a los nativos africanos violentaron a la opinión pública belga y se tuvo que legislar en 1908 la transferencia del control total de esta empresa al Estado. Como el estallido de la guerra parecía inminente en Europa, el carácter neutral de Bélgica causó una controversia interior sobre el presupuesto militar. Los defensores de su incremento se oponían a los que creían que la neutralidad de la nación hacía innecesario más armamento. Desde 1909, cuando Alberto subió al trono, hasta que finalizó su reinado en 1934, hubo intentos para fortalecer el ejército nacional. Su gobierno, liderado por católicos, utilizó una victoria electoral en 1912 para incrementar las cuotas de poder sobre la oposición de liberales y socialistas. "Belgica" Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2009
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