Literatura y pensamiento en Alemania en el siglo XVIII
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Como reacción contra los temas religiosos de los agitados siglos XVI y principios del XVII se produjo el desarrollo del racionalismo y del espíritu científico que produjo el Siglo de las Luces europeo. Al absorber las obras de los pensadores británicos y franceses, los profesores alemanes desecharon la teología de un mundo en el cual los hombres y las mujeres sin pecado necesitaban de la gracia divina. Adoptaron una postura optimista, la filosofía secular de un mundo ordenado por la ley natural en la que todos los humanos, intrínsecamente racionales y buenos, podían, a través de la educación, aspirar a la perfección. El primer gran filósofo alemán, Gottfried Wilhelm Leibniz, propuso un universo gobernado por una armonía natural preestablecida. El filósofo idealista Immanuel Kant analizó el poder de la razón y sostuvo una base racional para la ética. El autor de teatro Gotthold Ephraim Lessing retornó a la estructura del drama clásico e introdujo en el teatro alemán el principio inglés de tolerancia en los asuntos cotidianos. |
Una corriente de énfasis en la intuición y el sentimiento se opuso al racionalismo. En religión, significó el retorno a los valores del Evangelio, conocida como pietismo. Muchos alemanes de clase media y baja se hicieron seguidores de los pastores luteranos P.J. Spener y A.H. Francke, quienes promovieron el estudio de la Biblia y la experiencia personal de la regeneración espiritual expresada en la conducta ética. La Universidad de Halle (1694) fue el centro de la educación, la caridad y la preparación de misioneros del pietismo. Esta corriente tuvo una perdurable influencia en el luteranismo y en muchos pensadores alemanes. En literatura la tendencia antirracionalista la encabezaba en el siglo XVIII el movimiento Sturm und Drang (en alemán, 'tormenta e ímpetu'). |
Los escritores, en su espíritu revolucionario, veían la naturaleza como una fuerza en cambio constante y destacaban los valores humanos por sus pasiones individuales más que en un espíritu dominado por la razón universal. |
Contribuyendo a este movimiento estaba el empeño de Johann Gottfried von Herder sobre la influencia de la historia en la literatura, especialmente la importancia de las canciones y cuentos populares medievales. Inspirado por la Revolución Francesa, el antirracionalismo se extendió dentro del romanticismo temprano, en sus principios relacionado con los deseos y sentimientos del individuo. El filósofo Johann Gottlieb Fichte vio el Universo como base de la moral dispuesta de Dios. August Wilhelm von Schlegel tradujo las obras de Shakespeare que hacían hincapié en la historia y la personalidad individual. Novalis escribió poesía cristiana mística. Estas corrientes divergentes pero complementarias formaron parte de la obra de tres maestros de la literatura alemana: Friedrich von Schiller, que escribió dramas clásicos en marcos históricos, infundidos de convicciones morales y donde es constante la lucha por la libertad; Friedrich Hölderlin, que escribió poemas líricos de profunda angustia moral modelados sobre formas griegas clásicas, y Johann Wolfgang von Goethe, el sabio de Weimar, un gigante de la literatura europea. La temprana novela autobiográfica de Goethe, Las tribulaciones del joven Werther (1774), resumía la angustia romántica. Los dramas más disciplinados Egmont (1788) |
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Johann Gottfried von Herder |
y Torquato Tasso (1790), inspirados por sus viajes italianos, manifestaban un estilo clásico más sosegado. Combinó los puntos de vista romántico y clásico en su obra maestra dramática Fausto (parte I, 1808; parte II, 1832). "Alemania" Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2009 http://es.encarta.msn.com © 1997-2009 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. |