Después de 1961, Turquía pasó a estar dirigida por una serie de débiles gobiernos. El rápido desarrollo económico de la década de 1950, en combinación con la legislación liberal sobre trabajadores autónomos y sociedades, provocó la creación de un número de organizaciones que asumían el poder y la autoridad ostentada en principio por el gobierno, la asamblea legislativa y los partidos políticos. Al mismo tiempo, un movimiento de izquierdas cada vez más activo dio lugar a la aparición de grupos extremistas que llevaron a cabo actos terroristas para la consecución de sus propósitos. En respuesta, surgieron grupos terroristas de extrema derecha, aumentando la violencia en el país, que quedó totalmente dividido. Los sindicatos creados después de 1950, se fundieron en dos grandes confederaciones de trabajadores, el Partido del Trabajo de Turquía, que representaba a los grupos más moderados, y la Confederación de la Unión de Sindicatos que incorporaba a grupos comunistas y a otros partidos de izquierda. A mediados de la década de 1960, la influencia de estas organizaciones se extendió por toda Turquía.