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Historia de Turquia en el siglo XV : Sociedad y Estado otomano
Turquia

Con las conquistas de Solimán I, el Imperio otomano estableció varias instituciones sociales, gubernamentales y administrativas, ya desarrolladas en el siglo XIV, formalizándolas en una serie de códigos que perduraron hasta el fin del Imperio. Tal y como aparecía reflejado en estos códigos, la sociedad quedaba sometida a la voluntad del sultán, que imponía su autoridad sobre todo el Imperio, y era considerado la sombra de Dios en la tierra.

El atributo básico de la autoridad del sultán era el derecho a explotar la riqueza del Imperio, que era dividido en unidades administrativas y financieras gobernadas por representantes gubernativos, considerados esclavos del sultán, aunque en realidad fueron ellos quienes constituyeron la clase dominante de la sociedad otomana.

Su autoridad, no obstante, estuvo limitada a funciones relativas a la explotación de la riqueza del Imperio y a la expansión y defensa del Estado, organizado de tal forma que pudiera asegurarse el primer propósito. Para que pudieran llevarse a cabo estas funciones, la clase dominante se organizó en cuatro instituciones básicas: la corte imperial en la que se encontraban los sirvientes personales del sultán y otros funcionarios que atendían los servicios externos garantes del funcionamiento del sistema; la institución militar, que mantenía el orden a través de varios cuerpos militares, de los cuales el más importante era el de los jenízaros y la caballería; el tesoro público que asesoraba al sultán y a la clase dominante en el establecimiento y cobro de los impuestos que garantizaran la administración del Imperio, y por último la institución religiosa que otorgaba el liderazgo religioso y cultural al sultán, que era responsable de la educación y del mantenimiento de la justicia.

La clase dominante estaba constituida por dos elementos diferenciados y, en ocasiones, enfrentados: por un lado los musulmanes turcomanos, árabes e iraníes quienes formaron la aristocracia que dominó la administración otomana durante los siglos XIV y XV, y por otro lado los prisioneros y esclavos cristianos que fueron reclutados, convertidos y formados en los principios islámicos a través del famoso sistema de devshirme; a mediados del siglo XVI, este último grupo controló las principales instituciones del poder. El resto de las funciones sociales fueron desempeñadas por comunidades creadas con criterios religiosos y que se denominaron millets, y otras con criterios sociales y económicos. A los millets de judíos, griegos ortodoxos, armenios y musulmanes se unieron con posterioridad los millets formados por católicos, protestantes, y búlgaros ortodoxos que contaban con autonomía religiosa y cultural. Encarta

Solimán I
Solimán I.